Hay semanas en las que todo sale según lo previsto y otras en las que el trabajo, los viajes, el cansancio o simplemente la falta de tiempo hacen que sea imposible cumplir el plan de entrenamiento.
Y aquí es donde, para mí, está una de las claves de una buena planificación del entrenamiento: saber qué hacer cuando el plan original deja de ser viable.
No intentes recuperar todo lo perdido
Uno de los errores más habituales es intentar compensar los entrenamientos que no hemos podido hacer.
Si has perdido dos sesiones, no significa que tengas que meterlas todas en los días restantes.
El objetivo no es completar el papel. El objetivo es seguir progresando.
¿Qué hago cuando tengo menos tiempo?
Lo primero es identificar las sesiones más importantes de la semana.
Por ejemplo, si eres corredor y solo puedes entrenar tres días en lugar de cinco, quizá tenga más sentido mantener una sesión de calidad, una sesión fácil y una tirada larga, en lugar de intentar recuperar todos los kilómetros perdidos.
Lo mismo ocurre con la fuerza para corredores o con cualquier otro deporte: hay sesiones que aportan más al objetivo que otras.
Aprende a priorizar
Cuando una semana se complica, yo suelo plantearme tres preguntas:
- ¿Cuál es mi objetivo principal?
- ¿Qué entrenamiento tiene más importancia esta semana?
- ¿Con qué nivel de fatiga voy a realizarlo?
A partir de ahí, podemos reducir volumen, modificar intensidades o eliminar alguna sesión sin que eso signifique perder el progreso.
La planificación debe adaptarse a tu vida
Un buen plan de entrenamiento para corredores no debería funcionar únicamente durante las semanas perfectas.
Tu entrenamiento tiene que poder adaptarse a tu trabajo, viajes, competición, descanso y situaciones que no puedes controlar.
Por eso, para mí, planificar no consiste únicamente en decirte qué tienes que hacer el lunes, martes o jueves. Consiste también en saber qué modificar cuando las cosas no salen como estaban previstas.
En resumen
Una semana complicada no arruina tu planificación.
Lo importante es priorizar, ajustar la carga y continuar, en lugar de intentar recuperar todo lo perdido.
Porque entrenar bien no significa cumplir el 100 % del plan todas las semanas. Significa saber adaptar el plan a la realidad

